Por este otoño de atrasadas primaveras
voy buscando, Señor, mi desnudez.
desenfilando focos y sueños por tus lunas,
(ah tu luna, virgen interminable acostándose en la tierra)
(Ah mi sueño, despojo interminable que no puede acostarse)
desenredando hogueras de silencio encendido
y partiendo con mis ojos las mariposas ultimas.
Este quehacer de antiguos corazones doblados,
esta otoñal manera de crecerse,
este no ser perito en nada y para nada,
este viaje que viene de las hojas a las hojas,
es mi gran egoísmo,
pero es también tu nombre.
Porque el borde de la nube no está solo.
La caricia primera vive en él.
La mejor compañía: tu caricia.
Este es un tajo tuyo, Dios desnudo.
Mi desnudez, Señor, tu desnudez.
a Julián el desnudo |